
La mañana se presentaba en buenas condiciones meteorológicas, cielo cubierto, sin viento, 16º de temperatura y recorrido seco (contra pronóstico no había llovido por la noche, ni lo hizo durante la carrera).
El sábado por la mañana salí un poco a trotar y a pegar unos sprints cortos, más que nada para ver que tal respondían los gemelos de la pierna derecha tras la molestia sentida el jueves después de entrenar, la cual derivó en un pequeño hematoma, y a pesar de que no sentía nada en absoluto, me tenía preocupado.
A las 7:45 del domingo desayuno 1 plátano, zumo de naranja, 2 dátiles y un par de tostadas con mermelada y leche. Más tarde tiramos para Pontevedra para reunirme con Rubén, y con mi cuñado Javi, calentamos un poco y nos vamos buscando posición en la salida. Me coloco en la zona intermedia y cuando suena el pistoletazo, pongo en marcha el crono al pasar por la línea.
El objetivo previsto era ir a 5’/km para poder hacer la marca de 1h45’ y el primer km cae en 4’30”, a ese ritmo más o menos voy haciendo los primeros km con la sensación de ir más lento. De piernas voy bien pero no así del vientre, hasta que por fin doy rienda suelta a los gases que me estaban incomodando. Nadie de atrás se quejó, así que me tiré unos cuantos más; aahgg! que alivio.
Van pasando los km y veo que mantengo un colchón de unos 3’ lo que me da cierta tranquilidad.
